sábado, 2 de mayo de 2015

La feria de Alasitas y el Ekeko

sábado, 2 de mayo de 2015

El día tres de mayo de cada año en nuestro medio se desarrolla la tradicional Feria de Alasitas y la Fiesta de las Cruces, en forma simultánea. Estas costumbres, en Juliaca, tienen un escenario común pero peculiaridades diferentes, siendo la primera la más llamativa.

Feria de Alasitas:

“ALASITA” es una voz aymara que se utiliza en los negocios y significa cómprame. Desde hace algunas décadas, en nuestro medio, se ha institucionalizado y se ha convertido en tradición la llamada Feria de Alasitas, la misma que ha encontrado por escenario los cerros Santa Cruz y Calvario cada 3 de mayo y el Cerro Colorado una semana después. Esta feria se caracteriza por la venta y compra de productos en miniatura que simbolizan deseos realizados.

En la Feria de Alasitas o Feria de las Miniaturas, los sueños se hacen realidad, allí, en el paraíso de la fantasía, uno puede comprar con gran facilidad el vehículo, el terreno, la casa, el edificio, la empresa, la profesión o el título deseado, o conseguir el ansiado dinero (soles, dólares o euros); asimismo allí se pueden adquirir un sin fin de herramientas, joyas, abarrotes, computadoras, cocinas, ollas, y demás muebles que anhelamos tener en la vida real. Estos simbólicos objetos, que no son juguetes, son adquiridos con la esperanza de que “pronto” se conviertan en una maravillosa realidad, y para tal se tiene que cumplir con un ritual característico.

En los inicios de esta práctica andina, que pervive por siglos, las transacciones se efectuaban a través del trueque, luego con objetos especiales como piedras planas, objetos metálicos, botones y otros utensilios. En la actualidad, esta costumbre se ha convertido en un verdadero negocio, en donde la “cultura de Alasitas” viene siendo obstruida por la feria de las parrilladas y bebidas alcohólicas.

Lamentablemente, la mayoría de los productos de artesanía que se exhiben, no proceden de las canteras calceteras, pues se observa la marcada presencia del producto boliviano.

El Ekeko: 

Las alasitas o Feria de la Ilusión, de los sueños o de la fantasía, tiene como eje central a un singular personaje conocido como Ekeko, el mismo que habría surgido en los andes peruano-boliviano, aproximadamente en el siglo IX d.C. No olvidemos que los primeros grupos culturales que se desarrollaron en nuestro altiplano crearon una hermosa constelación de divinidades con fulgores peculiares, y uno de ellos fue el que ahora conocemos como Ekeko. Este engendro Tiawanaco aumentó su prestigio y fama durante el apogeo de las sociedades aymaras. 

En tiempos pre-hispánicos, el Ekeko simbolizaba la abundancia, la alegría, el amor, la fertilidad, la prosperidad y la fortuna; estas cualidades ahora perviven con mayor incidencia en los devotos que no esconden su fe en este diosecillo andino.

El Ekeko, como amuleto aymara o ídolo kolla, a lo largo de su existencia fue varias veces recreado y reinterpretado en cada pueblo y momento histórico. Hoy se la representa como un enano mágico de piel blanca, figura obesa, cabeza grande, semicalvo y con la mirada altiva, vientre abultado, jorobado, con rostro alegre, boca abierta, con bigotes cortos, vestido con una chaqueta corta que no logra cerrarse, pantalones cortos y oscuros, faja ancha y multicolor y lleva un chullo policromo. En algunos casos se le representa con ojotas y en otros con zapatos, y a veces usa sombrero mestizo. Con los brazos extendidos y la mirada de quien ríe a carcajadas, con su infaltable cigarrillo, el Ekeko está ataviado por una gran cantidad de pequeños objetos y vituallas que no está dispuesto a regalar como Santa Claus o Papa Noel, sino que son objetos soñados o anhelados. En este amuleto andino están sintetizados casi todos los objetos ofertados en la Feria de Alasitas.

El Ekeko es considerado como la deidad de la abundancia y con mágicos poderes de realización de utopías, y quienes la observaron y estudiaron, le dieron diferentes apelativos, siendo los más frecuentes los siguientes:

• “Mensajero de la abundancia”.
• “Diosecillo de la abundancia y la prosperidad”.
• “Portador de la magia”.
• “Portentoso amuleto aymara”.
• “Hacedor de utopías”.
• “Idolillo Kolla”.
• “Mercachifle convertido en ídolo de la buena suerte”.
• “Amuleto deforme y hermoso a la vez”.
• “Hombrecillo obeso y jorobado”
• “Pequeño y diabólico diosecillo”.
• “Muñeco jorobadito, rubicundo”.
• “Muñequito milagrero”.

Este elemento integrador de la cultura andina, cada vez tiene mayores devotos y por ello, la Feria de Alasitas no culmina con la simple adquisición de los productos de la “Artesanía de la Ilusión”, sino que lo más importante radica en el acto de la Sahumada con incienso y la Ch’allada; esto se hace con fe, tanto sobre los objetos comprados así como sobre el Ekeko, que viene a ser la figura central de estos rituales.

La base de estas costumbres se encuentra en la creencia de que los objetos en miniatura que se adquirieron en la “Isla de la Fantasía”, se hagan realidad en los meses sucesivos. De ahí que el Ekeko goza de gran prestigio y su culto se efectúa encendiendo, periódicamente, su cigarrillo, y en su festividad se le da un poco de coca, alcohol o vino, y se le rodea con serpentinas invocando la pronta realización de los sueños.
Son pocos los hogares juliaqueños que no tengan esta estatuilla que no excede de 25 cm. de alto.

Autor: Hugo Apaza Q.
FUENTE: "Temas Históricos de Juliaca". Edicion 2010

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