miércoles, 25 de febrero de 2015

Costumbres del carnaval de Juliaca

miércoles, 25 de febrero de 2015 0


Entre las costumbres más representativas del carnaval de Juliaca se encuentra es el “Taripacuy”, acompañada de la ancestral ch’alla y el pago a la tierra “Pachamama”, es ahí donde los pobladores utilizando: flores, serpentinas, globos, mixturas y talco adornan sus casas, negocios y terrenos.

A la costumbre del “Taripacuy”, que se realizan en los días festivos, la población juliaqueña ha venido integrando la costumbre del cortamonte (Yunzada) al ritmo de Tarkadas y Pinquilladas, donde se expresan la música, la danza y el juego, como señal de alegría.

Cabe indicar que el carnaval representa una mezcla de los rituales de la tradición andina con la religiosidad católica; a ello se suman, las actividades como los pasacalles del carnaval, promovidos por autoridades y población, así como la entrada y la quema del Ño carnavalón.

CONCURSOS DE CARNAVAL

Actualmente los concursos del carnaval son organizados por la Federación de Arte y Cultura (FEDAC) junto a la comisión de la municipalidad, realizando 6 concursos oficiales; sin embargo, existen otros, paralelos en las urbanizaciones periféricas, pues el crecimiento poblacional ha motivado ello.

CONCURSO “PINQUILLO DE ORO”

Este concurso se organizó por primera vez el miércoles 25 de febrero de 1998, organizado por la Asociación folklórica Chiñipilcos, en la explanada de la urbanización la Rinconada II etapa, donde participan danzas autóctonas de la región, como los sicuris, Qashwa, y otras danzas carnavalescas.

Con este concurso realizado el mismo miércoles de ceniza, después del pago a la “Pachamama”, se da inicio a las actividades carnestolendas, y se otorga el premio denominado “Pinquillo de Oro”, y posterior a ello se realiza la lectura del testamento y quema del Ño Carnavalón.

CONCURSO “VARILLA DE ORO”

Se realizó por primera vez un jueves 10 de febrero de 1989, y es organizado por los comerciantes del mercado Manco Capac, y se lleva a cabo en la plataforma del mercado del mismo nombre, y allí participan conjuntos folklóricos en las categorías de trajes de luces, autóctonos, mestizos y especiales.

Es la segunda actividad oficial del concurso organizado por la FEDAC de la provincia de San Roman – Juliaca, donde los comerciantes entregan el premio “Varilla de Oro”, así como ingentes sumas de dinero en efectivo, el mismo día del concurso.

CONCURSO “SOMBRERO DE ORO”

Este evento se organizó por primera vez un viernes 14 de febrero de 1976, por parte de los comerciantes del Barrio Túpac Amaru y se desarrolló en la plaza del mismo nombre. Actualmente se realiza en las calles adyacentes al mercado con participación de comerciantes.

Es la tercera actividad de los carnavales, en cuanto a concursos y pese a ser el concurso de más antigüedad y tradicional, que se realiza en la octava cuadra de la calle Moquegua, en el 2015 este no ha sido considerada como evento oficial por la falencias que tuvo el año pasado.

CONCURSO”CRISTO BLANCO”

La Federación de Arte y Cultura de Juliaca de forma paralela al concurso “Sombrero de Oro”, organiza el concurso "Cristo Blanco" , que fue llevado a cabo por primera vez un 14 de febrero de 1997, el cual ha tenido diferentes escenarios como el campo deportivo del cuartel GAC-4, y la explanada del barrio "24 de octubre", donde participan danzas autóctonas, mestizas y de traje de luces.

CONCURSO”TOKORO DE ORO”

Este concurso tuvo sus inicios un sábado 03 de marzo de 1978, y es organizado en el anfiteatro natural formado entre los cerros Huaynaroque y Santa Cruz, por la Agrupación Folklórica de Tokoros y Pinkillos “Los Machuaychas”, que es una de las agrupaciones tradicionales de la Ciudad de los Vientos.

Es uno de los concursos más representativos del carnaval, y el escenario natural es el lugar adecuado para apreciar a plenitud las coreografías preparadas por los distintos conjuntos folklóricos de: tinkus, tobas, diabladas, sikuris, morenadas, caporales, entre otros.

CONCURSO “CORONA DE ORO”

El domingo de amarguras, el carnaval Juliaqueño se traslada al distrito de Caracoto, ubicado a 8 kilómetros de la ciudad, a unos 15 minutos de viaje aproximadamente, donde se lleva a cabo el concurso “Corona de Oro”, en veneración al Señor de Amarguras, patrono de la localidad.

El concurso es organizado por la Municipalidad Distrital de Caracoto, donde los danzarines también participan de un pasacalle, por el centro de la ciudad, ello en día del inicio de la Cuaresma (ritual de recogimiento, meditación y reflexión), según el calendario católico.

“GRAN PARADA FOLKLÓRICA”

La primera Gran Parada Folklórica se realizó un Lunes 17 de febrero de 1986, y fue fundado por el medio de comunicación Radio “El Sol de los Andes”, donde todas las agrupaciones bailan por las principales arterias de la ciudad, acompañados por un numeroso público expectante.

Debido al crecimiento de la población de Juliaca, el recorrido ha venido variando, pues en el presente año, iniciará desde la avenida Marañón y pasando por la avenida Mártires del 4 de Noviembre, ingresará al centro de la ciudad de Juliaca y finalizará en el sector de Laguna Temporal.

Es considerada como una de las principales actividades del carnaval, pues ahí el público puede apreciar de cerca el colorido de los trajes y la armoniosa melodía de las bandas de músicos, zampoñas y cánticos, por ello las autoridades extreman las medidas de seguridad.

domingo, 22 de febrero de 2015

El carnaval variado y mas prolongado del Perú

domingo, 22 de febrero de 2015 0


El Carnaval de Juliaca, acaso el más variado y prolongado del Perú, revela el ánimo y carácter de sus ciudadanos, quienes con trabajo duro y mucho esfuerzo han conseguido consolidar a su tierra como uno de los bastiones económicos más importantes del país.

Desde el 20 de enero de cada año, Juliaca es una fiesta. Sus bailarines, bandas, comerciantes y autoridades, se dan cita entonces a los diversos escenarios en donde tienen lugar los diferentes concursos folklóricos, para reconocer allí, en sus danzas, el agradecimiento a la santa pachamama por las bendiciones que le procura a la localidad.

Son los Machuaychas y Chiñipilcos quienes en el cerro Huaynarroque, bajo la tutela del Cristo Blanco, inauguran el carnaval chico (o la Qashwa de San Sebastián), dejando de lado sus ancestrales diferencias, al ritmo de tokoros y pinkillos, y celebrando la maduración de la tierra, a la que le hacen el respectivo pago apenas amanece el día.

Días después, se hace el ingreso y quema del Ño Carnavalón, previa lectura de su testamento. Esta actividad es muy celebrada, cabe mencionar, por los ciudadanos locales, quienes no desaprovechan la oportunidad para quejarse de la labor de sus autoridades con este motivo, así como de sus inconvenientes diarios.

Desde finales de la década de 1980, el carnaval que se desarrolla en Juliaca tiene un rostro artístico y urbano que vulnera el calendario católico; esto, debido a que se considera carnaval a los concursos dancísticos que se desarrollan en la ciudad por varios días sin respetarse el período cuaresmal. Y lo que es más, las prácticas carnaválicas nativas y rurales desapercibidamente vienen siendo relegadas.

La importancia de estas festividades en la denominada Ciudad de los Vientos, según muchos estudiosos, es lo cultural y lo económico. La rica variedad de danzas, de estilos y de formas, se contrasta en esta época con el usufructo que ven en ello, en algunos casos naturalmente, los mismos pobladores de la zona.

A ritmo de la qashwa juliaqueña, de los puli pulis y de los soldaditos de Santa Catalina, los carnavales juliaqueños han ido evolucionando conforme pasan los años, enriqueciendo el acervo cultural histórico de Juliaca y, consecuentemente, contribuyendo a su desarrollo económico y material.

Y es que nada tienen que envidiarle estas celebraciones a las que se realizan en Puno, en honor a la Virgen de la Candelaria, primero porque poseen diferentes peculiaridades y, segundo, porque “los concursos dancísticos de Juliaca, en tiempo de carnaval, ya tienen prestigio nacional y mundial por esfuerzo y mérito propio”.

Al señalar esto, Apaza Quispe recuerda el esfuerzo que realizan sus protagonistas (alferados, directivos, danzarines y otras personas) en estas fiestas, quienes “acuden con su peculio, trabajo y tiempo para hacer de estas presentaciones una de las más importantes de América”.

Para el historiador, el carnaval de Juliaca no está detrás de la festividad de la Virgen de la Candelaria, ni por asomo. Si bien reconoce que en ambas celebraciones están presentes las danzas y el pago a la pachamama, niega que reuniéndolas o juntándolas como una expresión popular de la región Puno se pueda realzar y favorecer a esta parte del país.

Da a entender, más bien, que al hacer esto se les estaría restando, a cada una, la importancia real que merecen en el ámbito nacional e internacional.

“No olvidemos que el turismo tiene relevancia económica y convierte en mercancía las tradiciones; eso puede constituir un riesgo para la identidad. Además, en tiempos de cambio no es factible hablar de intangibilidad de las expresiones culturales. Lo que sí requerimos con urgencia, y hace mucha falta, son estudios con rigor académico y científico de las danzas y otras manifestaciones folklóricas del departamento de Puno”.

Los concursos de danzas de Juliaca, que son particulares por su garbo, emoción y competencia, tienen ya relevante significación regional, nacional e internacional. Así pues, es preciso buscar su preservación y promoción constantemente.

“Lo que necesitamos para que estas presentaciones mejoren, es hacer comprender a nuestras autoridades que el prestigio de nuestros carnavales depende también de su compromiso, dejando de lado intereses particulares, para mostrar al mundo un espectáculo fastuoso en escenarios adecuados, y en donde prevalezca lo cultural sobre lo monetario”.

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