jueves, 4 de noviembre de 2010

El Triciclo como medio de transporte en Juliaca.

jueves, 4 de noviembre de 2010
Cuando usted llega por primera vez a la ciudad de Juliaca, no importa si permanece unas pocas horas, puede asegurar que una de las características más sobresalientes de Juliaca, es la abundancia de triciclos. Esos vehículos no motorizados de tres ruedas son un recurso ‘salvavidas’ para algunos desempleados, pero también es motivo de muchas emociones, incluso, ha logrado transformarse en el logo insignia de algunos candidatos en pasadas y actuales elecciones municipales.

El “Triciclista”, es aquella persona que se dedica a conducir este vehiculo accionándolo por medio de su fuerza física, este triciclo es un medio de transporte de los mas aventurados pasajeros que deseen movilizarse a través de la ciudad.
La ciudad de Juliaca alberga actualmente, a por lo menos 24 mil 204 triciclos, según la oficina de transportes, División de Vehículos Menores de la Municipalidad Provincial de Puno, todos ellos divididos en 19 asociaciones que involucran, en un 50%, a jóvenes que fluctúan las edades de 18 a 30 años, de acuerdo a estadísticas que maneja Pedro Vila Vila, jefe de la mencionada oficina.

No obstante, cabe destacar que estos números, aunque grandes, no son sino, prueba de que la población dedicada a esta labor ha ido reduciéndose conforme ha ido avanzando el crecimiento del transporte motorizado. Es decir, que su cese se debe, indefectiblemente, al cambio de vehículo y no al abandono de la labor, como pudiera parecer.

Se debe prestar mayor atención a la población dedicada a este trabajo, “por cuanto son representantes simbólicos de la ciudad”, así como más prolija y frecuente la capacitación que está la municipalidad en obligación de darles.
La División de Vehículos Menores del municipio, cumple un papel pobre en lo que respecta a sus funciones. “Su labor es ineficiente, no se preocupan por el ordenamiento ni la educación vial de los triciclistas”;

La regulación de los triciclistas depende de ellos mismos, puesto que en los operativos que realizan, si no cuentan con su tarjeta de propiedad, placa o pago por rodaje con sticker, la oficina de transportes está en obligación de confiscar el vehículo no motorizado; a menos que, en todo caso, posean la boleta de venta del triciclo, constancia de la policía y declaración jurada por el notario, así como su DNI.

Existen cursos de capacitación y educación vial, los mismos que se programan anualmente, para los meses de octubre y noviembre, o en las fechas en que los presidentes de las diferentes asociaciones estén dispuestos a solicitarlo.

TRICICLISTAS

De los muchos pobladores de la Ciudad de los Vientos que se dedican al transporte en vehículos menores, son los triciclistas los que más se han dividido. Los hay, cuando uno pregunta, de todo tipo: desde los afiliados a agremiaciones ajenas a los triciclos hasta los que se autodenominan ‘piratas’, por no contar, ni querer contar con algún tipo de identificación.

Waldo Mamani, juliaqueño de nacimiento y dedicado al trabajo digno de “triciclista” por falta de oportunidades de puestos laborales desde hace más de dos años, asegura: “conforme ha pasado el tiempo, nos hemos desunido; ya no hay gente a la que les interesemos, cuando se trata de formalizarnos; es como si se estuviera perdiendo el espíritu social inconscientemente”, culmina.

Luis Quispe, también triciclista, reconoce “antes nos obligaban a hacer nuestro trabajo con placas en el triciclo y, también, pagar por los paraderos; ahora nada, ahora hay compañeros o jóvenes que se avergüenzan de trabajar, lo que les hace negarse a afiliarse a una asociación”.

Mencionar este dato es importante, que el 50% de triciclistas son jóvenes, el 25% adultos y el último 25% adultos mayores, según la División de Vehículos Menores, quienes muchas veces son mal vistos no por el trabajo digno, sino por el desorden que generan, a falta de una capacitación por las autoridades que poco o nada han hecho para solucionar el problema de este grueso de la población calcetera.

DETALLES

La verdad de las cosas, es que el negocio del triciclo en la Ciudad Calcetera, ha ido menguando. El transporte motorizado, o de motocarga, ha disuadido a muchos de continuar con el trabajo de las tres ruedas. Juliaca, poco a poco, se invade ya no de triciclos, sino de mototaxis. Una variación del primero, nada tan diferente en el fondo.

“Piensan que ahí hay más plata, en los mototaxis y los motocargas; no se dan cuenta que de lo que se trata es de ubicación, ordenamiento y eficiencia. El trabajo triciclista es rentable; pero la gente no sabe cómo aprovecharlo o cómo encontrarlo”, sostiene Benito Condori Ramos.

El caso es que, hoy por hoy, ya no son 24 asociaciones de triciclistas, como se contaba el año pasado, sino que apenas llegan a los 19; ya no son 23 mil 944 los triciclos que circulan (triciclo de pasajeros), haciendo servicio de transporte particular en las calles juliaqueñas, como antes, sino que son 24 mil 204, pero dispersos y contando por supuesto a los que hacen servicio de carga.

El funcionario de la comuna provincial no maneja datos aproximados de la existencia de los informales, sin embargo, debemos señalar que en Juliaca, existen más de 20 mil triciclistas informales, sumado a los 24 mil formales, superan los 40 mil triciclistas que a diario circulan en las calles de la ciudad “cosmopolita”.

No obstante, está claro algo: que Juliaca, quiera o no, tiene ya en su historia a estos vehículos de tres ruedas, análogos a los de china (pero al revés), llevando miles de historias y recuerdos en sus asientos. Nostalgias que han de crecer y que, por fuerza, el parque cholo, que eleva un triciclista en su cima, o algún historiador, en su momento, seguramente han de rescatar.
A continuación los dejamos con un corto, "Distraccion Dominical", de Joseph Lora cuyo protagonista ficticio es un triciclista.

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